En redes sociales circulan listas con “los 50 prompts que tenés que conocer” o “el prompt definitivo para usar ChatGPT”. Algunos pueden ser útiles como inspiración. El problema aparece cuando creemos que existe una frase secreta capaz de producir siempre una respuesta excelente.
Un prompt copiado no conoce tu trabajo, tu público, tus preferencias ni el problema que querés resolver. Puede estar muy bien escrito y aun así darte un resultado que no te sirve.
Para conseguir mejores respuestas no necesitás aprender un idioma técnico ni coleccionar fórmulas. Necesitás explicar qué querés y conversar sobre el resultado.
Por qué los prompts ajenos suelen fallar
Imaginemos que encontrás este prompt:
Actuá como un experto en marketing y creá una estrategia de contenidos de alto impacto para aumentar mis ventas.
Suena importante, pero deja casi todo sin definir. ¿Qué vendés? ¿A quién? ¿En qué canal? ¿Qué ya intentaste? ¿Cuánto tiempo tenés? ¿Qué significa para vos “alto impacto”? ¿Querés vender ahora, conseguir consultas o hacerte conocida?
ChatGPT completará esos espacios con supuestos. Cuantos más supuestos tenga que hacer, mayor es la posibilidad de recibir una respuesta genérica.
El mismo pedido podría empezar así:
Doy clases personalizadas de organización para profesionales independientes. Quiero conseguir consultas desde LinkedIn, pero solo puedo publicar una vez por semana. Mi público sabe que necesita ordenarse, aunque suele postergar la decisión de pedir ayuda. No quiero usar un tono agresivo ni prometer cambios rápidos. Antes de proponerme contenidos, haceme las preguntas que necesites para entender mejor el servicio y el público.
No es mejor porque tenga palabras especiales. Es mejor porque contiene información que cambia la respuesta.
Las partes que más ayudan
No hace falta incluir todos estos elementos en cada consulta. Usalos como recordatorio cuando la respuesta salga demasiado amplia o poco personal.
1. El objetivo
Decí qué necesitás lograr, no solo qué pieza querés crear.
“Escribime un mail” describe un formato. “Necesito recuperar una respuesta de un cliente sin sonar insistente” explica el objetivo.
2. El contexto
Contá qué pasó, quiénes participan y qué información previa afecta la tarea. Si estás preparando un mensaje, puede importar la relación. Si estás comparando opciones, puede importar el presupuesto. Si estás organizando un proyecto, puede importar el plazo.
3. Los criterios y límites
Indicá qué debe respetar la respuesta. Por ejemplo:
No usar términos técnicos.
No superar las 150 palabras.
Mantener un tono cordial pero firme.
No prometer algo que todavía no está confirmado.
Priorizar opciones disponibles en Argentina.
Los límites no empobrecen la respuesta. Le dan dirección.
4. El destinatario
No es lo mismo escribir para una persona que ya conoce el tema que para alguien que recién empieza. Tampoco es igual dirigirse a un cliente, un jefe, un familiar o un grupo de WhatsApp.
5. El formato
Pedí una tabla si necesitás comparar, una lista si querés decidir, un paso a paso si vas a ejecutar una tarea o dos versiones si todavía estás evaluando el tono.
6. Un ejemplo
Si tenés un texto, una presentación o una publicación que representa bien lo que buscás, mostralo. Podés pedirle a ChatGPT que analice su estructura, su tono y las razones por las que funciona. Después pedile una versión nueva, adaptada a tu caso y sin copiar el contenido.
La frase que evita adivinar
Cuando no sabés qué información falta, usá una indicación muy simple:
Haceme todas las preguntas necesarias antes de realizar la tarea.
También podés poner un límite si no querés responder un cuestionario eterno:
Antes de responder, haceme como máximo cinco preguntas, solo las que realmente cambien el resultado.
Esto convierte a ChatGPT en parte de la preparación del pedido. No tenés que descubrir por tu cuenta qué debería incluir el “prompt perfecto”.
Otra posibilidad es explicarle el desafío y pedirle que arme el prompt sin resolverlo todavía:
Te voy a explicar un desafío. No quiero que lo resuelvas todavía. Primero escribí un prompt completo para trabajarlo, señalá qué información falta y haceme las preguntas necesarias.
Después revisás ese prompt, corregís lo que no te representa y recién entonces empezás la tarea.
La primera respuesta es un borrador
Aunque el pedido inicial sea muy bueno, no conviene tratar la primera respuesta como un producto terminado. ChatGPT trabaja mejor cuando recibe devoluciones concretas.
“No me gusta” aporta poco. En cambio, podés decir:
“El comienzo es demasiado vendedor”.
“Usaste palabras que yo nunca usaría”.
“Falta explicar por qué esta opción es mejor para mi público”.
“Quiero mantener el contenido, pero reducirlo un 30%”.
“Encontrá tres debilidades en tu propuesta y corregilas”.
“Dame una segunda versión que supere a la primera y explicame qué cambiaste”.
No se trata de aceptar o rechazar todo. Se trata de dirigir.
Un ejemplo: responderle a un cliente difícil
Pedido inicial:
Contestale a un cliente que se quejó por una demora.
Pedido con criterios:
Un cliente se quejó porque su entrega llegó dos días tarde. Tiene razón con la demora, pero también está reclamando un reintegro total que no corresponde según las condiciones que aceptó. Quiero reconocer el error, pedir disculpas y ofrecerle el envío sin cargo en su próxima compra. No quiero discutir ni sonar defensiva. El mensaje va por mail y debe ser claro, cordial y breve. Antes de redactarlo, decime si falta algún dato importante.
Después de recibir la respuesta, todavía podrías agregar:
Revisá si alguna frase puede hacer que el cliente sienta que estamos evitando hacernos cargo. Corregila sin aceptar el reintegro total.
Ahí aparece el valor de la conversación. No depende de haber encontrado un prompt perfecto, sino de tener claro el problema y revisar cómo queda resuelto.
Cuándo sí sirve copiar un prompt
Copiar no es siempre un error. Un prompt ajeno puede servir como plantilla, recordatorio o punto de partida. La clave es no confundirlo con una solución universal.
Antes de usarlo, preguntate:
¿Este pedido responde a mi objetivo real?
¿Incluye información que no se aplica a mi caso?
¿Le falta contexto sobre mi público, mi tarea o mis límites?
¿Entiendo lo que le estoy pidiendo a ChatGPT?
¿Voy a revisar el resultado o simplemente copiarlo?
Los buenos resultados no vienen de hablar como una máquina. Vienen de explicar, observar la respuesta y corregir el rumbo.
Si ya usás ChatGPT para tu trabajo o tu emprendimiento, pero sentís que las respuestas todavía no se parecen a lo que necesitás, en una clase individual podemos mirar cómo lo estás usando y trabajar sobre tus propios proyectos, textos y tareas.
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Para entender por qué el contexto cambia tanto los resultados, podés leer Cómo dejar de usar ChatGPT solamente como buscador. Y antes de usar una respuesta importante, revisá Cómo saber si una respuesta de ChatGPT es confiable.